El experimento que empezó como una excusa para no hacer prospección «normal»
Hace un tiempo decidí que escribir mensajes de LinkedIn genéricos del tipo «Hola, vi tu perfil y me encantaría conectar» no me llevaba a ningún sitio. Así que hice lo que suelo hacer cuando algo no funciona: automatizarlo hasta que dejara de darme pereza.
Cogí un listado de negocios de Madrid (clínicas, centros de estética, dentistas, peluquerías, talleres, de todo un poco) y les pasé su web por PageSpeed Insights, uno por uno, con un script en Python que monté un fin de semana. La idea era simple: en vez de escribir «creo que tu web podría ir mejor», poder escribir «tu web tarda 6 segundos en cargar en móvil y esto es lo que eso te está costando».
166 webs analizadas después, tenía algo más interesante que una lista de leads: tenía una fotografía bastante honesta de cómo está internet para una pyme española en 2026. Y no es una fotografía bonita.
Los números (los que de verdad me hicieron parar)
No esperaba que fuera bien. Lo que no esperaba era cuánto de mal.
- El 87% de las webs tenía una puntuación de Lighthouse móvil por debajo de 50 sobre 100. Para que te hagas una idea: 50 ya es un suspenso. La media general estaba en torno a 30.
- De las webs donde se pudo medir el LCP (el tiempo que tarda en aparecer lo principal de la pantalla), el 98% superaba los 4 segundos. El objetivo de Google es 2,5.
- Un 17% tenía algún problema de certificado: SSL caducado, mal configurado, o directamente sin HTTPS. Chrome les enseña a sus visitantes un cartel de «Sitio no seguro» sin que el dueño del negocio tenga ni idea.
El último punto es el que más me costó digerir, así que vamos a quedarnos un momento ahí.
El cartel de «no seguro» que nadie ve (excepto todos sus clientes)
Tengo la hoja de cálculo de aquel análisis todavía abierta en una pestaña, año y medio después, porque cada vez que necesito un ejemplo real vuelvo a ella. Una de las primeras filas dice, literal, la nota que me dejé a mí misma:
«🔒 URGENTE: Certificado SSL caducado, Chrome muestra ‘Sitio no seguro’. Llamar YA.»
Era un centro de estética. Web bonita, buenas fotos, seguramente alguien había pagado un dinero decente por ella en su momento. Pero el certificado había caducado y nadie se había enterado, porque ¿quién va a enterarse? El dueño del negocio no entra en su web todos los días con la consola de desarrollador abierta. Entra de Pascuas a Ramos, ve que «se ve bien» y sigue a lo suyo.
Mientras tanto, cada persona que llega desde Google se encuentra una pantalla roja que dice que el sitio no es seguro, y la mayoría simplemente da media vuelta. No es un problema de SEO en el sentido clásico. Es peor: es un problema de confianza que se está rompiendo en silencio, mes tras mes, sin que nadie reciba ninguna alerta.
Y no era un caso aislado. De los 166 negocios, una de cada seis tenía algo parecido.
El otro patrón: webs que tardan una eternidad y nadie sabe por qué
Si el problema del SSL es invisible, el de la velocidad es justo lo contrario: se nota muchísimo, pero nadie sabe a quién culpar.
El patrón que más se repetía era casi siempre el mismo combo: WordPress más Elementor más un hosting compartido de los baratos más, casi siempre, un slider a pantalla completa con fotos de 4 o 5 MB sin comprimir en la portada. Ninguno de esos elementos por separado es un crimen. Juntos, son una receta perfecta para un LCP de 6, 7, incluso 9 segundos en móvil.
Lo que hace que esto duela especialmente es que normalmente nadie lo hizo mal a propósito. El diseñador entregó algo que en su pantalla, con su fibra de 600 megas, cargaba «rápido». El cliente lo aprobó porque se veía genial. Y la persona que está en el metro con cobertura 4G mala, que es quien realmente decide si te llama o no, nunca llegó a contarle a nadie que se rindió a los 5 segundos.
Lo que esto significa si tienes un negocio (y no eres developer)
No te cuento todo esto para asustarte ni para venderte humo del tipo «tu competencia ya lo sabe». Te lo cuento porque, si tu web tiene más de 2 o 3 años y nunca te han hablado de esto, las probabilidades de que te toque alguno de estos dos problemas son altas. Estadísticamente, más altas de lo que cualquiera querría admitir.
La buena noticia es que ambos se pueden comprobar en menos de un minuto, gratis, sin tocar nada:
- El del candado: abre tu web en una ventana de incógnito. Si ves un candado normal junto a la URL, vas bien. Si Chrome te avisa de algo, ese es tu problema número uno, y se arregla rápido.
- El de la velocidad: entra en pagespeed.web.dev, pega tu URL y mira la puntuación de «Mobile». Si está por debajo de 50, no estás solo: ahí estaba el 87% de mi muestra.
Y ahora, ¿qué?
Si el resultado te ha dejado tranquilo, perfecto, sigue así. Si no, no hace falta entrar en pánico ni tirar la web entera a la basura. La mayoría de estos problemas tienen arreglo sin rehacer nada desde cero.
Si quieres ver con más detalle qué es exactamente lo que reviso cuando hago una auditoría como esta, lo tienes desglosado paso a paso en la checklist de Core Web Vitals. Y si prefieres que le eche un ojo yo directamente a tu web, sin compromiso, aquí puedes escribirme.
Preguntas frecuentes
¿Esto aplica solo a webs de estética y salud?
No, esa muestra concreta venía de ese sector porque era el que estaba trabajando ese mes, pero los problemas (SSL caducado, WordPress con Elementor sin optimizar, imágenes sin comprimir) son transversales. Los he visto exactamente igual en tiendas online, despachos profesionales y webs corporativas.
¿Cómo sé si mi certificado SSL está bien sin ser técnico?
Abre tu web en una ventana de incógnito y mira a la izquierda de la URL. Si ves un icono de candado y al hacer clic dice «la conexión es segura», está bien. Si Chrome muestra «No seguro» o un triángulo de advertencia, hay que arreglarlo lo antes posible.
¿Y si mi puntuación de Lighthouse es baja pero mi web «se ve» rápida?
Es habitual: tu conexión y tu ordenador no son representativos de la mayoría de tus visitantes. Lighthouse simula condiciones de móvil con red más lenta, que es justo el escenario real para gran parte del tráfico. Una web que «se ve» rápida en tu portátil con fibra puede ir muy lenta en el móvil de un cliente con datos.
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